Dos de Cada Clase
Los animales en el Arca de Noé


por Todd Charles Wood, Ph.D.

Cuando Dios avisó a Noé acerca del gran Diluvio, Él le dijo que construyera un enorme Arca para preservar a Noé, su familia, y al menos dos de cada clase de las criaturas terrestres y voladoras. Durante siglos los burlones se han mofado de este relato, diciendo que era imposible tener en el Arca a dos animales de cada especie.

Desde el segundo siglo d.C., el hereje gnóstico llamado Appelles escribió que el Arca no podía sostener ni siquiera dos elefantes. Según Appelles, este supuesto error en Génesis mostraba que el relato del Diluvio no pudo haber sido inspirado por Dios.1 Tales argumentos siguen con nosotros en nuestros días. Las mofas no pararán, sin importar cuan elocuentemente expliquemos el relato del Arca, pues finalmente, la Biblia debe ser aceptada por fe, y no por razonamientos (1 Corintios 2:5).

Los eruditos en siglos pasados trataron de defender los relatos de la Biblia sobre el Arca explayándose en detalles, tales como la forma en que debió haber sido construida; cómo se almacenaba la comida y se eliminaban los desechos; y por supuesto, cuántos animales iban a bordo. Sus respuestas, especialmente respondiendo la última pregunta, eran muy reveladoras. Escrito en 1559, el geómetra Johannes Buteo propuso el número de animales en cientos.2 Así también lo hizo el primer secretario de la Real Sociedad, el obispo Anglicano John Wilkins en 1668.3 Una razón para otorgar tan bajo número de animales fue el desconocimiento acerca de especies animales en otras partes del mundo; por ejemplo, ni Wilkins ni Buteo incluyeron canguros en sus listas. Pero la razón más importante fue su perspectiva sobre las “especies”, elaborada en forma más completa en el Arca de Noë propuesta por Athanasius Kircher en 1675.4

Kircher, un sacerdote Jesuita y erudito, concluyó de su investigación que algunos de los animales modernos no estaban en el Arca dado que se originaron de otras especies después del Diluvio, por medio de un tipo de metamorfosis divinamente guiada. En otras palabras, después del Diluvio, algunos animales cambiaron y generaron nuevas especies. De este modo, Dios no tuvo que preservar cada especie moderna en el Arca. Por ejemplo, Kircher creía que el Bisonte de Norteamérica no iba abordo del Arca.5 El pensó que éste se originó de algún otro animal similar a la vaca, después del Diluvio.

Escrito siete años antes de Kircher, el obispo Wilkins pensó lo mismo. Cuando se discutía el número de ganados en el Arca, él contestó que Noé sólo necesitaba dos tipos de ganado básicos argumentando que, “Habiendo mucho menos diferencia entre estos, que la que hay entre varios perros: y se sabe por experiencia que varios de los cambios en la misma especie son frecuentemente ocasionados por cambios de lugar, dietas, y otros accidentes”.6 Al igual que Kircher, Wilkins no vio la necesidad (exceptuando la de contestarle a los escépticos) de poner dos bisontes en el Arca porque estos presumiblemente se pudieron haber generado de otras vacas después del Diluvio “por lugar, dietas, y otros accidentes”.6

Esta temprana idea sobre la relación entre animales y el Arca, la cual se desarrolló en los siglos decimosexto y decimoséptimo, es muy similar al de muchos creacionistas de hoy. El creacionista pionero Byron Nelson escribió en 1928, “Es… injusto para el Sagrado Registro insistir que el Arca llevaba dos animales de cada variedad, por ejemplo, dos zorros, dos coyotes, dos lobos, dos jacales, dos collies, etc., Es mejor decir que el Arca llevaba dos animales que podríamos llamar ‘perros’, de los cuales, después de la inundación, todas la variedades mencionadas surgieron”.7

Basado en mi propia investigación biológica en las clases creadas, yo haría mayor énfasis que Nelson. En la pasada década, he trabajado en desarrollar nuevos métodos para estudiar las clases creadas usando las estadísticas.8 Este estudio es todavía muy nuevo y preliminar, pero hay un patrón emergente. Para animales terrestres y aves, las clases creadas muy frecuentemente corresponden a la categoría de clasificación convencional llamada “familia,” la cual incluye muchas especies. Hay mucha evidencia de que las familias de camello, caballo, gato, perro, pingüino e iguanas, son cada una, una clase creada.9 Al igual que Nelson, pondría al coyote, lobo, jacal, y al perro en la misma clase, e incluiría al zorro. Pondría al león y al gato domestico en otra clase, al camello y la llama en otra clase. Hoy esas especies (i.e. la llama y el camello) son visiblemente diferentes, pero parece haberse generado después del Diluvio de la información genética presente en los parientes de su clase. Los leones, coyotes, y los camellos dromedarios probablemente no estaban en el Arca, pero nacieron de padres pertenecientes a la familia de gatos, de perros, y de camellos, respectivamente.

¿Cuántos animales iban en el arca de Noé? Si las clases creadas realmente son familias, tan solo unos 2000 animales individuales debieron estar en el Arca.10 Tal vez hubieron un poco más, ya que los animales limpios iban de siete en siete. Cualquiera que sea el número exacto, sin embargo, había suficiente espacio para todos estos y para la comida, más Noé y su familia. Encargarse de todos estos animales debió ser muy difícil pero no imposible. La sabiduría de Dios aseguró que las clases básicas de animales sobrevivieran el Diluvio permitiendo a las especies individuales cambiar.

Notas
Citado en Origin, Homilies in Genesis and Exodus, traducido por R.E.Heinem Catholic University of America Press, Washington D.C., pp. 75-76, 1982.
Buteo, J., Opera Geometrica, Lyons, pp. 18-19, 1559.
Wilkins, J., An Essay Towards a Real Character and a Philosophical Language, Sa. Gallibrand and John Martin, Londres, p 164, 1668.
Descrito en de Asúa, M., and R. French, A New World of Animals, Ashgate Publishing, Burlington, Vermont, pp. 171- 174, 2005.
Asúa and French, p 173.
Wilkins, p 165.
Nelson, B.C., What was in the Ark? The Bible Champion 33(4):229-231, 1928.
Wood, T.C. and M.J. Murray, Understanding the Pattern of Life, Broadman & Holman, Nashville, 2003. Wood T.C. Visualizing baramic distances using classical multidimensional scaling, Origins 57:9-29, 2005.
Wood, T.C., The current status of baraminology, Creation Research Society Quarterly, in press, 2006.
Jones, A.J., How many animals on the ark? Creation Research Society Quarterly 10(2):102-108, 1973.

Traducción por Carlos Fray, MEXICO